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A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
Su conquista, producida a raíz de la caída de Zaragoza, fue realizada por Alfonso I entre los años 1119 y 1120. Desde entonces la zona quedó prácticamente vacía y se tuvo que repoblar con mozárabes venidos de Andalucía tras la razzia emprendida por el Batallador en tierras musulmanas al sur de su reino. En 1238, Ramón Guillén de Gayán, abad de Veruela, otorgó a la villa carta de población. De nuevo se despobló la zona durante la guerra de los Dos Pedros en el siglo XIV y se repobló con gentes llegadas del norte de Aragón, de los Pirineos y de Ejea.
Se sitúa sobre una colina en la margen derecha del río Huecha.
De la antigua muralla que rodeaba la villa se conserva un enorme torreón semicircular algo desfigurado que conserva una ventana gótica geminada con parteluz y otra de traza semicircular además de otros huecos modernos.
Ha perdido el remate, pero se conservan otros fragmentos de muros que han sido aprovechados para construir en ellos viviendas, aunque su estructura se aprecia perfectamente.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002