SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
El núcleo central lo conforma el voluminoso edificio del convento propiamente dicho, construido en mampostería con sillares de refuerzo y en el que destaca la presencia de un gran templo barroco, un claustro procesional y un compacto bloque transversal con las sobrias celdas de los frailes.
Exteriormente predomina el macizo sobre el hueco, dando una imagen compacta que potencia su monumentalidad. El edificio se caracteriza también por la sencillez de sus líneas y geometrías, dando lugar visualmente a un gran volumen prismático con predominio de la horizontalidad, donde destaca en el lado occidental la presencia del volumen sobresaliente de la iglesia con su cúpula. El resultado es un conjunto con predominio de la simplicidad y sobriedad.
Además contaba con todas las dependencias necesarias para la vida de la comunidad de religiosos como la biblioteca, la sala capitular, el refectorio, la cocina, la enfermería, las bodegas, el molino, la nevera, la fuente... incluso todavía quedan en pie dos ermitas en alto, desde las que se divisan todos los campos que rodeaban y abastecían al convento.
Este conjunto, emplazado en un lugar aislado y escarpado de gran interés paisajístico, fue definitivamente abandonado en 1836 a causa del proceso desamortizador de Mendizábal y desde entonces ha estado en manos privadas.
A comienzos de 2021 es comprado por el Ayuntamiento de la localidad con la finalidad de convertirlo en hotel y residencia de artistas.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002